« El hun­di­mien­to de una eco­logía que había man­te­ni­do a los hombres en núme­ro limi­ta­do y les había hecho sen­sibles al mis­te­rio y la diver­si­dad de toda vida nos condu­jo, como por algu­na caí­da diabó­li­ca, a la caza y a la pos­tu­ra en rebaños del hombre por el hombre… Lo que sin duda pre­ce­dió a la agri­cul­tu­ra fue una modi­fi­ca­ción del mode­lo y del sen­ti­mien­to que tenia el hombre de su lugar en el mun­do ; un cam­bio abrup­to con el cual el hombre pien­sa que posee el mun­do y donde los orga­nis­mos sal­vajes son exa­mi­na­dos con la idea que aquel­los que mues­tran cier­ta pla­ci­dez infan­til e inge­nua, pue­den ser cria­dos y pros­pe­rar en cau­ti­ve­rio. »

Paul She­pard, [The Only World We’ve Got, cap. 8 ; 10.000 Years of cri­sis]


Contra la Sociedad de Masas

La anar­quía es un esta­do de exis­ten­cia libre de auto­ri­dad coer­ci­ti­va, en el que se estaría en liber­tad de deter­mi­nar la pro­pia vida cada un@ eli­ja, a ima­gen de sus pro­pias nece­si­dades, valores y deseos indi­vi­duales, sin per­mi­tir sin embar­go que su cam­po de acción abarque la vida de otr@s que no lo hayan ele­gi­do así.

Un mun­do no-auto­ri­ta­rio conl­le­varía liber­tad de aso­cia­ción, por lo tan­to es incom­pa­tible con la monar­quía, la oli­gar­quía o la demo­cra­cia. Much@s de quienes se lla­man a si mism@s “anar­quis­tas”, aunque afir­man no negar la impor­tan­cia de la aso­cia­ción libre, luchan por una socie­dad más demo­crá­ti­ca donde las enti­dades cor­po­ra­ti­vas y esta­tales sean reem­pla­za­das por muni­ci­pa­li­dades contro­la­das por la comu­ni­dad, fede­ra­ciones indus­triales contro­la­das por l@s trabajador@s, y así suce­si­va­mente. Quienes desean vivir libre­mente según su pro­pia volun­tad tie­nen razones para sen­tirse amenazad@s por todas las orga­ni­za­ciones a gran esca­la, porque son tan­to impe­ria­lis­tas como jerár­qui­cas, aunque pre­ten­dan ser o deno­mi­narse « demo­crá­ti­cas » (como si la subor­di­na­ción del indi­vi­duo a la mayoría fue­ra algo deseable).

L@s human@s son sociables por natu­ra­le­za – poc@s desean vivir sol@s como ermitañ@s (aunque la liber­tad de vivir como tal no se puede negar). Sin embar­go, l@s human@s son tam­bién selec­ti­va­mente sociables – no sim­pa­ti­zan con todo el mun­do, y sería una opre­sión espe­rar que fue­ra así. De for­ma natu­ral, la gente esta­blece rela­ciones con otr@s con l@s que se iden­ti­fi­can por com­pañía y apoyo mutuo. Tal ha sido el caso a lo lar­go de la his­to­ria huma­na. Sólo en la his­to­ria reciente la gente ha entra­do en orga­ni­za­ciones de masas com­pues­tas por miem­bros que no nece­sa­ria­mente se cono­cen o gus­tan un@s a otr@s. Tales orga­ni­za­ciones no se han for­ma­do a cau­sa de su nece­si­dad para la super­vi­ven­cia. Durante más del 99% de la his­to­ria huma­na, la gente dis­fru­ta­ba de aso­cia­ciones cara-a-cara den­tro de acuer­dos de fami­lia exten­di­da, y algu­nas cultu­ras continúan hacién­do­lo. Aquell@s inca­paces de lle­varse bien en su gru­po o tri­bu son libres para bus­car com­pañía en otra parte o para vivir sol@s. Este modo de aso­cia­ción fun­cio­na bien – l@s miembr@s de socie­dades auto­su­fi­cientes en pequeña esca­la pasan habi­tual­mente de 2 a 4 horas al día ocupad@s en acti­vi­dades de sub­sis­ten­cia. Aunque oca­sio­nal­mente pasen hambre, habi­tual­mente comen en abun­dan­cia, y dis­fru­tan de un tiem­po de ocio mucho más amplio que aquell@s que viven en socie­dades de masas.   Las cultu­ras indí­ge­nas que aún per­ma­ne­cen intac­tas hoy en día pre­fie­ren su modo tra­di­cio­nal de vida, y muchas están actual­mente pro­ta­go­ni­zan­do una impre­sio­nante resis­ten­cia polí­ti­ca contra las cor­po­ra­ciones y gobier­nos que quie­ren for­zar­las a for­mar parte de la socie­dad de masas para que su tier­ra y tra­ba­jo pue­dan ser explo­ta­dos. La gente rara­mente entra en orga­ni­za­ciones de masas sin ser for­za­da, ya que roban su auto­nomía e inde­pen­den­cia.

(NdT : Los Jara­wa caza­dores — reco­lec­tores, Dicen que No Quie­ren Ser Parte De Nues­tro Mun­do)

Los Jarawa cazadores recolectores
« Los Jara­wa están sien­do for­za­dos a inser­tarse en la civi­li­za­ción y son tra­ta­dos como ani­males en un zooló­gi­co. Como los Had­za (-+100.000 años de exis­ten­cia) de Áfri­ca Orien­tal, los reco­lec­tores-caza­dores Jara­wa de las Islas Anda­man tam­bién afron­tan la extin­ción, gra­cias a la natu­ra­le­za, hoy más que nun­ca expan­si­va, de la agri­cul­tu­ra y la civi­li­za­ción. Deja­ron Áfri­ca hace 70,000 años atrás. Están entre los mas anti­guos pue­blos del mun­do. No son más de 400 indi­vi­duos. Has­ta hoy, habían logra­do abri­garse de la locu­ra de nues­tro mun­do, por por lo menos 35.000 años. »

El sur­gi­mien­to de la civi­li­za­ción se basó en la pro­duc­ción masi­va obli­ga­to­ria. Cuan­do cier­tas socie­dades comen­za­ron a valo­rar la pro­duc­ti­vi­dad agrí­co­la sobre todo lo demás, some­tie­ron for­zo­sa­mente a todas las for­mas de vida den­tro de la exten­sión de sus ciu­dades para ese propó­si­to. Las comu­ni­dades de gente que desea­ban cazar, pes­car, for­ra­jear, culti­var huer­tos o pas­to­rear en la tier­ra para propó­si­tos de sub­sis­ten­cia serían masacrad@s des­pia­da­da­mente o esclavizad@s, y los eco­sis­te­mas que habi­ta­ban fue­ron conver­ti­dos en tier­ras de culti­vo para ali­men­tar a las ciu­dades. Sólo aquell@s que esta­ban dedicad@s por com­ple­to en el culti­vo y en la pro­duc­ción ani­mal fue­ron per­mi­ti­dos en los cam­pos cir­cun­dantes. L@s que vivían den­tro de las ciu­dades eran prisioner@s, mer­ca­deres, u ofi­ciales públi­cos ocupad@s en tareas admi­nis­tra­ti­vas y de control social. La orga­ni­za­ción social ha pasa­do a ser más com­ple­ja, avan­za­da tec­noló­gi­ca­mente y amplia en su alcance a tra­vés de los siglos desde el inicio de la civi­li­za­ción en el “Cre­ciente Fér­til” (1) de Oriente próxi­mo. Sin embar­go, la vida no huma­na todavía es sacri­fi­ca­da y eli­mi­na­da para el uso huma­no (y cada vez a una mayor velo­ci­dad), y l@s human@s todavía son forzad@s a vivir como los sir­vientes de su cultu­ra y sus ins­ti­tu­ciones domi­nantes como un requi­si­to para la exis­ten­cia. La super­vi­ven­cia por medios direc­tos está pro­hi­bi­da – para habi­tar una tier­ra, un@ debe pagar conti­nua­mente un alqui­ler o una hipo­te­ca, lo que requiere la dedi­ca­ción para alcan­zar una posi­ción econó­mi­ca en la socie­dad, dejan­do insu­fi­ciente tiem­po res­tante para la caza o el culti­vo (y mucho menos tiem­po de ocio para acom­pañar­lo). La edu­ca­ción públi­ca contri­buye a garan­ti­zar que poca gente sea capaz de apren­der a sobre­vi­vir con inde­pen­den­cia de la eco­nomía.

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El capi­ta­lis­mo es la actual mani­fes­ta­ción domi­nante de la civi­li­za­ción. La eco­nomía bajo el capi­ta­lis­mo está en gran medi­da diri­gi­da por orga­ni­za­ciones que cuen­tan con la apro­ba­ción del esta­do lla­ma­das cor­po­ra­ciones, que poseen el mis­mo sta­tus legal que l@s indi­vi­duos, limi­tan­do y pro­te­gien­do así la res­pon­sa­bi­li­dad de sus par­ti­ci­pantes. Las cor­po­ra­ciones exis­ten con el propó­si­to de bene­fi­ciar a l@s accio­nis­tas – l@s emplead@s por las cor­po­ra­ciones son legal­mente requerid@s para per­se­guir el bene­fi­cio por enci­ma de todas las demás posibles preo­cu­pa­ciones (p. ej., la sos­te­ni­bi­li­dad ecoló­gi­ca, la segu­ri­dad labo­ral, la salud de la comu­ni­dad, etc.), y pue­den ser despedid@s, demandad@s, o sancionad@s si hacen lo contra­rio. El capi­ta­lis­mo deja muy poco espa­cio para que la vida no-huma­na flo­rez­ca de un modo no ser­vil (esto es, en eco­sis­te­mas sal­vajes, en lugar de en esta­blos, jau­las de batería o plan­tas made­re­ras), y casi ningún lugar para l@s individu@s que no quie­ren gas­tar sus vidas tra­ba­jan­do sin parar para la inne­ce­sa­ria e inter­mi­nable pro­duc­ción de mer­cancías. La mayoría de la gente pasa casi todo su tiem­po ocupad@s en un tra­ba­jo sin sen­ti­do, monó­to­no, regla­men­ta­do y a menu­do dañi­no físi­ca y men­tal­mente, para pagar sus fac­tu­ras, o a cau­sa de una abso­lu­ta nece­si­dad finan­cie­ra, o porque no saben que podría haber otro cami­no. Debi­do a la idio­ti­za­ción, ali­nea­ción e impo­ten­cia que tan­ta gente expe­ri­mente durante el cur­so de sus vidas coti­dia­nas, nues­tra cultu­ra mues­tra unos altos índices de depre­sión, enfer­me­dad men­tal, sui­ci­dio, adic­ción a las dro­gas, y rela­ciones dis­fun­cio­nales y basa­das en el abu­so, jun­to con nume­ro­sos modos indi­rec­tos de exis­ten­cia (p. ej., tele­vi­sión, pelí­cu­las, por­no­grafía, video-jue­gos, etc).

La Civi­li­za­ción fue el géne­sis del auto­ri­ta­ris­mo sis­té­mi­co, la ser­vi­dumbre obli­ga­to­ria y el ais­la­mien­to social, no el capi­ta­lis­mo per se. En el contex­to de esta pers­pec­ti­va, l@s divers@s socia­lis­tas, comu­nis­tas, y el amplio sur­ti­do de anar­co-izquier­dis­tas (sin­di­ca­lis­tas, eco­lo­gis­tas sociales, etc) que pre­ten­den abo­lir el capi­ta­lis­mo sin ata­car la civi­li­za­ción en su conjun­to son sim­ple­mente refor­mis­tas. La com­ple­ji­dad social que es la civi­li­za­ción se hace posible por la coer­ción ins­ti­tu­cio­na­li­za­da. Los gru­pos polí­ti­cos antes men­cio­na­dos no desean aca­bar con la coer­ción, sino demo­cra­ti­zar­la – esto es, exten­der la par­ti­ci­pa­ción popu­lar a su apli­ca­ción.

Aparte de lo repul­si­vo de ani­mar a la gente a par­ti­ci­par en actos opre­si­vos, hay que seña­lar que la demo­cra­cia direc­ta es un fic­ción den­tro del contex­to de la socie­dad de masas. En una aso­cia­ción que se expande a una esca­la mayor de la que es posible para las rela­ciones cara a cara de sus par­ti­ci­pantes, la dele­ga­ción de res­pon­sa­bi­li­dades en repre­sen­tantes y espe­cia­lis­tas se convierte en nece­sa­ria para que se lle­ven a cabo los fines de la aso­cia­ción. Inclu­so si el consen­so o el voto de la mayoría deter­mi­na a quien se elige para par­ti­ci­par en la toma de deci­siones o las res­pon­sa­bi­li­dades admi­nis­tra­ti­vas, l@s elegid@s nun­ca están por com­ple­to bajo el control del elec­to­ra­do cuan­do actúan cum­plien­do con sus deberes. Un man­da­to estric­to sobre las deci­siones o el com­por­ta­mien­to de l@s delegad@s o espe­cia­lis­tas impli­ca la super­vi­sión constante por el conjun­to del gru­po, lo que frus­traría el propó­si­to de una divi­sión del tra­ba­jo. El poder vol­ver a lla­mar de for­ma inme­dia­ta a est@s delegad@s tam­bién depende de la posi­bi­li­dad de tal control. Adi­cio­nal­mente, l@s delegad@s elegid@s reci­ben más tiem­po y recur­sos para pre­pa­rar y pre­sen­tar sus visiones y argu­men­tos que una per­so­na cor­riente, que les pro­por­cio­nan por lo tan­to una gran ven­ta­ja para ser capaces de salirse con la suya por medio de la mani­pu­la­ción pro­pa­gandís­ti­ca y el engaño. Inclu­so si el gru­po en su conjun­to deter­mi­na todas las polí­ti­cas y ges­tiones (lo cual es de por si impo­sible cuan­do se requiere cono­ci­mien­to espe­cia­li­za­do), y a l@s delegad@s solo se les asi­gnan los deberes de hacer­las cum­plir, todavía podrán actuar según su pro­pia volun­tad cuan­do no estén de acuer­do con las nor­mas y estén segur@s de poder esca­par al cas­ti­go por igno­rar­las. La demo­cra­cia es nece­sa­ria­mente repre­sen­ta­ti­va, no direc­ta, cuan­do se prac­ti­ca a gran esca­la – y la demo­cra­cia repre­sen­ta­ti­va es pre­ci­sa­mente el tipo de sis­te­ma polí­ti­co prac­ti­ca­do actual­mente. La abo­li­ción de la jerar­quía requiere el des­tro­na­mien­to per­ma­nente de gobernant@s y jefes, ya sean elegid@s o no, y por lo tan­to tam­bién requiere que se rechace la socie­dad de masas.

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Dado que las orga­ni­za­ciones de masas valo­ran la pro­duc­ción más que la auto­nomía per­so­nal o comu­ni­ta­ria, son nece­sa­ria­mente impe­ria­lis­tas en su alcance, des­truyen­do o escla­vi­zan­do toda la vida que se encuentre en su cami­no. Sin embar­go, la pro­duc­ción no es un valor irre­le­vante u opcio­nal del que la socie­dad de masas pue­da pres­cin­dir mien­tras continúa exis­tien­do. Si las ciu­dades no son auto-sufi­cientes en la pro­duc­ción de su pro­pia comi­da, se apo­de­rarán de las áreas cir­cun­dantes para uso agrí­co­la, vol­vién­do­las inhós­pi­tas tan­to para los eco­sis­te­mas no-huma­nos como para las comu­ni­dades huma­nas auto-sufi­cientes. Este área se expan­dirá en rela­ción a cual­quier incre­men­to de la pobla­ción o la espe­cia­li­za­ción del tra­ba­jo que expe­ri­mente la ciu­dad. Se podría argu­men­tar que la pro­duc­ción indus­trial se podría man­te­ner, mien­tras que al mis­mo tiem­po se la haga dis­mi­nuir consi­de­ra­ble­mente, dejan­do a los eco­sis­te­mas y a los pue­blos no-indus­triales algún espa­cio para coexis­tir. En pri­mer lugar, esta pro­pues­ta invi­ta a pre­gun­tarse por­qué la civi­li­za­ción indus­trial debería tener prio­ri­dad sobre las otras for­mas de vida, per­mi­tién­dose dic­ta­mi­nar a quienes no par­ti­ci­pan en ella a cuan­to espa­cio exac­ta­mente tie­nen dere­cho. Es tam­bién cues­tio­nable si es inclu­so posible para una socie­dad alcan­zar un “equi­li­brio” entre la opu­len­cia de la alta tec­no­logía y la sos­te­ni­bi­li­dad ecoló­gi­ca sin pri­var del dere­cho a par­ti­ci­par en la toma de deci­siones a grandes sec­tores de la pobla­ción acti­va o emplean­do un detal­la­do esque­ma de pla­ni­fi­ca­ción social auto­ri­ta­rio.

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La com­ple­ji­dad estruc­tu­ral y la jerar­quía de la civi­li­za­ción deben ser recha­za­das, jun­to con el impe­ria­lis­mo polí­ti­co y ecoló­gi­co que pro­pa­ga a tra­vés del pla­ne­ta. No es posible para l@s seis billones de habi­tantes actuales del pla­ne­ta sobre­vi­vir como cazador@s‑recolector@s, pero es posible para aquell@s que pue­den culti­var su pro­pia comi­da en espa­cios sen­si­ble­mente más pequeños (com­pa­ra­dos con el tamaño de los ago­ta­dos y enve­ne­na­dos cam­pos de las agro-indus­trias de hoy), como se ha demo­stra­do por la per­ma­cul­tu­ra, la jar­di­nería orgá­ni­ca, y las téc­ni­cas de hor­ti­cul­tu­ra indí­ge­nas. Se requie­ren apa­ra­tos de ges­tión e ins­ti­tu­ciones de control social para admi­nis­trar la pro­duc­ción e inter­cam­bio de mer­cancías den­tro de una eco­nomía basa­da en la divi­sión del tra­ba­jo, pero no son nece­sa­rios cuan­do los indi­vi­duos y pequeñas comu­ni­dades toman el control de sus pro­pios medios de vida. El rol de la jerar­quía y la regla­men­ta­ción solo desa­pa­re­cerá cuan­do la gente comience de nue­vo a encar­garse de sus nece­si­dades direc­ta­mente mediante una rela­ción inme­dia­ta con la tier­ra. El entor­no vivo sólo se pre­ser­vará y res­ti­tuirá a su vibrante esta­do natu­ral una vez que se des­man­te­len los ins­tru­men­tos de la pro­duc­ción masi­va. La anar­quía y la auto­nomía sólo se desar­rol­larán una vez que la gente apren­da de nue­vo a sobre­vi­vir inde­pen­dien­te­mente del cán­cer que es la civi­li­za­ción indus­trial, y final­mente lo des­truyan.

Chris Wilson

 

  • (1) Tér­mi­no popu­la­ri­za­do por el orien­ta­lis­ta nor­tea­me­ri­ca­no James Hen­ry Breas­ted (1865–1935) que hace refe­ren­cia al área de Oriente Medio de donde son ori­gi­na­rias las civi­li­za­ciones de esa zona y de la Cuen­ca Medi­terrá­nea [n.d.t.]

 


 

Este escri­to fue tra­du­ci­do y publi­ca­do por el por­tal eco­to­pia.

 

Edi­ción ; San­tia­go Per­ales.

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