Arti­cu­lo publi­ca­do ori­gi­nal­mente en ingles el 24 de ene­ro del 2016 por The Guar­dian.


Los huma­nos [ndt : socie­dades indus­triales] han pro­du­ci­do tan­to plás­ti­co desde la segun­da guer­ra mun­dial como para cubrir la Tier­ra ente­ra de un film de plás­ti­co ali­men­ta­rio, esto es lo que ha reve­la­do un estu­dio. Esta habi­li­dad de lle­nar el pla­ne­ta de plás­ti­co es alar­mante, seña­lan los cientí­fi­cos — ya que confir­ma los impac­tos per­ju­di­ciales que tie­nen las acti­vi­dades huma­nas en el pla­ne­ta.

La inves­ti­ga­ción publi­ca­da en el dia­rio Anthro­po­cene (Antro­po­ce­no), mues­tra que no existe lugar en el pla­ne­ta libre de dese­chos plás­ti­cos. Todo está conta­mi­na­do con res­tos de conte­ne­dores de agua, bol­sas de super­mer­ca­do, masas de polies­ti­re­no, dis­cos com­pac­tos, fil­tros de cigar­ro, nai­lon y otros plás­ti­cos. Algu­nos se encuen­tran en for­ma de gra­nos microscó­pi­cos, otros en bul­tos. Su impac­to es a menu­do alta­mente dañi­no.

« Los resul­ta­dos son sor­pren­dentes », men­cio­na el autor del estu­dio, el pro­fe­sor Jan Zala­sie­wicz, de la Uni­ver­si­dad de Lei­ces­ter. « Esta­mos conscientes que los huma­nos han esta­do incre­men­tan­do la can­ti­dad pro­du­ci­da de dife­rentes tipos de plás­ti­co — desde baque­li­ta, bol­sas de polies­ti­re­no, has­ta el PVC (poli­clo­ru­ro de vini­lo) — en los últi­mos 70 años, pero no tenía­mos idea de cuán lejos via­ja­ban al rede­dor el pla­ne­ta. Esto resul­ta no sola­mente por haber flo­ta­do a tra­vés de los océa­nos, sino que se han hun­di­do a las partes más pro­fun­das del lecho mari­no. Tal cosa tam­po­co repre­sen­ta que nues­tro pla­ne­ta está en una condi­ción sana.

« El océa­no está lle­no de ocho mil­lones de tone­la­das de basu­ra, con lo que se podrían lle­nar cin­co bol­sas de basu­ra por cada pie (33cm) de cos­ta del pla­ne­ta. Estos resi­duos se acu­mu­lan en cin­co “islas de basu­ra” gigantes que giran en tor­no a las grandes cor­rientes oceá­ni­cas del mun­do ».

El pun­to crí­ti­co sobre las conclu­siones del estu­dio es que la apa­ri­ción de plás­ti­co aho­ra debería ser consi­de­ra­do como un mar­ca­dor para una nue­va era. Zala­sie­wicz es el pre­si­dente de un gru­po de eva­lua­ción de geó­lo­gos que estu­dian si real­mente las acti­vi­dades de la huma­ni­dad han pre­ci­pi­ta­do el pla­ne­ta en una nue­va era geoló­gi­ca, lla­ma­da el Antro­po­ce­no (*), que mar­ca el tér­mi­no del Holo­ce­no que comenzó aproxi­ma­da­mente hace 12,000 años.

La mayor parte de miem­bros del comi­té de Zala­sie­wicz creen que el antro­po­ce­no ha comen­za­do y han publi­ca­do un docu­men­to en la revis­ta Science en el cual argu­men­tan que varias acti­vi­dades huma­nas de la pos­guer­ra mues­tran que nues­tra espe­cie está alte­ran­do la geo­logía. En par­ti­cu­lar, isó­to­pos radiac­ti­vos libe­ra­dos por bom­bas ató­mi­cas deja­ron una pode­ro­sa mar­ca en la tier­ra, lo que dará tes­ti­mo­nio a las futu­ras civi­li­za­ciones que algo extra­ño esta­ba pasan­do.

« La NASA ha crea­do una visua­li­za­ción de la conta­mi­na­ción, el vídeo mues­tra los movi­mien­tos de los plás­ti­co en los océa­nos del mun­do a par­tir de los datos de las boyas cientí­fi­cas que han sido dis­tri­bui­dos en los océa­nos durante los últi­mos 35 años, cada boya está repre­sen­ta­da por un pun­to blan­co en el mapa. “Si deja­mos que todas las boyas ir al mis­mo tiem­po, pode­mos obser­var los patrones de migra­ción boya,” Greg Shi­rah, cientí­fi­co de la NASA ».

Además, el cre­ciente dióxi­do de car­bo­no en los océa­nos, la fabri­ca­ción masi­va de hor­migón [cemen­to] y el empleo exten­di­do de alu­mi­nio tam­bién fue­ron des­ta­ca­dos como fac­tores indi­ca­dores del naci­mien­to del Antro­po­ce­no. Y de paso tam­bién fue­ron men­cio­na­dos los impac­tos medioam­bien­tales menores, incluyen­do el empleo cre­ciente de plás­ti­cos.

Pero Zala­sie­wicz argu­men­ta que la simple bol­sa de plás­ti­co y los envases de plás­ti­co jue­gan un papel mucho mayor  en el cam­bio del pla­ne­ta de lo que pensá­ba­mos. « Sola­mente consi­de­re­mos el pes­ca­do en el mar », seña­la. « Hoy una vas­ta pro­por­ción por­ta plás­ti­co den­tro de su orga­nis­mo. Estos pien­san que se trate de ali­men­to y lo ingie­ren, tal y como las aves mari­nas ali­men­tan con plás­ti­co a sus pol­lue­los. Entonces un poco de ese plás­ti­co es libe­ra­do como excre­men­to y ter­mi­na por hun­dirse has­ta el fon­do del mar. El pla­ne­ta len­ta­mente está sien­do cubier­to en plás­ti­co.  » En total, más de 300 mil­lones de tone­la­das de plás­ti­co son fabri­ca­das cada año, decla­ra el estu­dio inti­tu­la­do « El ciclo geoló­gi­co de plás­ti­cos y su empleo como un indi­ca­dor estra­ti­grá­fi­co del Antro­po­ce­no ».

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« En 1950, prác­ti­ca­mente no hici­mos nin­gu­no en abso­lu­to. Esto es un aumen­to increíble », añade Zala­sie­wicz. « Ese total anual de 300 mil­lones de tone­la­das se aproxi­ma al peso del conjun­to de la pobla­ción huma­na del pla­ne­ta. Y la cifra irá en aumen­to. La can­ti­dad total de plás­ti­co pro­du­ci­do desde la segun­da guer­ra mun­dial es alre­de­dor de 5 mil mil­lones de tone­la­das y con mucha pro­ba­bi­li­dad puede alcan­zar los 30 mil mil­lones hacia el final del siglo. El impac­to será colo­sal. »

Como  lo indi­ca el estu­dio, ya pode­mos encon­trar el plás­ti­co en el fon­do mari­no, en islas remo­tas, enter­ra­do bajo tier­ra en sitios de ter­ra­plén y en la cade­na ali­men­ta­ria. Inclu­so en las regiones polares, que gene­ral­mente todavía son consi­de­ra­das como zonas intac­tas, están sien­do afec­ta­das. En el 2014, los inves­ti­ga­dores encon­tra­ron can­ti­dades « signi­fi­ca­ti­vas » de grá­nu­los plás­ti­cos conge­la­dos en el Mar Árti­co, que habían sido bar­ri­dos has­ta allí desde el Océa­no Pací­fi­co.

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En algu­nos casos, la fau­na sal­vaje se adap­ta a la expan­sión del plás­ti­co. Por ejem­plo, en islas como la de Die­go García, los can­gre­jos ermi­taño toman las botel­las de plás­ti­co como casa. Sin embar­go, la mayor parte del impac­to sobre la fau­na es daño­so. Las cria­tu­ras, desde las aves mari­nas a las tor­tu­gas se estran­gu­lan enre­da­das en el plás­ti­co y se aho­gan o asfixian has­ta la muerte. « El pro­ble­ma es aquel plás­ti­co se degra­da muy len­ta­mente, por lo tan­to vamos a tener que afron­tar este pro­ble­ma durante mucho tiem­po », men­cio­na Zala­sie­wicz.

Tra­duc­ción-Edi­ción ; San­tia­go Per­ales Meraz.


(*) Com­ple­men­to concer­nien­do el « Antro­po­ce­no y sus raíces  »

El Pleis­to­ce­no, era geoló­gi­ca que cor­res­ponde al Paleolí­ti­co arqueoló­gi­co, comien­za hace aproxi­ma­da­mente 2,59 mil­lones de años, en esta era apa­rece el géne­ro « homo » en Áfri­ca hace aproxi­ma­da­mente 2.8 mil­lones, el « homo sapiens » apa­rece aproxi­ma­da­mente hace 200,000 años todavía abar­can­do el pleis­to­ce­no. El Pleis­to­ce­no fina­li­za aproxi­ma­da­mente entre 12,000–10,000 años y mar­ca el comien­zo del Holo­ce­no, era geoló­gi­ca que cor­res­ponde al Neolí­ti­co arqueoló­gi­co, con la lla­ma­da « revo­lu­ción neolí­ti­ca » (agri­cul­tu­ra, gana­dería, domes­ti­ca­ciones, seden­ta­ris­mo etc.). En el año 2000 el tér­mi­no « Antro­po­ce­no » es acuña­do por el pre­mio nobel de quí­mi­ca Paul Crut­zen, dado el impac­to mayor del hombre sobre los eco­sis­te­mas, por este moti­vo algu­nos pien­san que su inicio se da con la Revo­lu­ción Indus­trial (finales del siglo XVIII — hace poco más de 200 años), mien­tras otros inves­ti­ga­dores remon­tan su inicio al comien­zo de la agri­cul­tu­ra. La des­truc­ción del mun­do tiene nombre, el tér­mi­no « Antro­po­ce­no » encier­ra a la huma­ni­dad ente­ra. Pero, ¿es real­mente la era del hombre en gene­ral?, Der­rick Jen­sen da otra pers­pec­ti­va sobre el « Antro­po­ce­no », en su escri­to « The age of the socio­path » o « La Era del Soció­pa­ta », consul­table en español AQUI.

A titu­lo ilus­tra­ti­vo, a conti­nua­ción com­par­ti­mos el video « Bien­ve­ni­do al Antro­po­ce­no ». En él se enfa­ti­zan los « logros » de la civi­li­za­ción, mis­mos que han por­ta­do al pla­ne­ta a su esta­do actual y nos invi­ta a solu­cio­nar el pro­ble­ma con las mis­mas her­ra­mien­tas [« crea­ti­vi­dad, energía e indus­tria ofre­cen la espe­ran­za »]. La indus­tria tiene espe­ran­za en las lla­ma­das « tec­no-solu­ciones » (tech­no­lo­gi­cal fix indus­try), que van desde las energías reno­vables o « verdes », la geo-inge­niería pasan­do por los bio-com­bus­tibles y orga­nis­mos gené­ti­ca­mente modi­fi­ca­dos u OGM, etcé­te­ra. El espí­ri­tu que envuelve a estas solu­ciones y a la era puede ser ilus­tra­do por un arti­cu­lo recien­te­mente publi­ca­do por el edi­to­rial « The New York Times » inti­tu­la­do « Cán­cer y cam­bio climá­ti­co » escri­to por Piers Sel­lers, un direc­tor del « NASA-Earth Sciences » que padece de cán­cer ter­mi­nal, Sel­lers resume per­fec­ta­mente la acti­tud :

« …está en manos de los inge­nie­ros y los indus­triales del mun­do sal­var­nos. Ellos deben venir con las nue­vas tec­no­logías y sus propó­si­tos de imple­men­ta­ción. Los desafíos téc­ni­cos y orga­ni­za­cio­nales para solu­cio­nar los pro­ble­mas de la gene­ra­ción de energía lim­pia, alma­ce­na­mien­to y dis­tri­bu­ción son enormes, y deben ser solu­cio­na­dos den­tro de unas déca­das inter­rum­pien­do míni­ma­mente a la eco­nomía glo­bal. Esto pro­ba­ble­mente impli­cará un papel prin­ci­pal a la energía nuclear, solar y otras energías reno­vable, acom­paña­do de la elec­tri­fi­ca­ción de nues­tro sis­te­ma de trans­porte al máxi­mo. Estos inge­nie­ros e indus­triales están total­mente aptos para el tra­ba­jo, dados los incen­ti­vos e inver­siones. Sólo hay que mirar a lo que logra­ron rea­li­zar durante la segun­da Guer­ra Mun­dial : La tec­no­logía ame­ri­ca­na y la pro­duc­ción se cata­pultó, lo que habría toma­do déca­das en condi­ciones ordi­na­rias, nos pre­sen­ta­ron en 1945 un mun­do  que era com­ple­ta­mente dife­rente al de finales de los años 1930… »

Las tec­no­logías de pun­ta [tec­no-solu­ciones etc.] son fru­to de la inver­sión en capi­tal de aquel­los que lle­van la batu­ta en la des­truc­ción del pla­ne­ta, las socie­dades tec­no-indus­triales, con sus rela­ti­vos pro­duc­tores y consu­mi­dores, la confian­za y opti­mis­mo que der­ro­chan los pro­duc­tores por esas solu­ciones « mila­gro­sas » son a su vez trans­mi­ti­das por muchos medios a los consu­mi­dores, que final­mente tie­nen la capa­ci­dad de legi­ti­mar­las, per­pe­tran­do así la cre­ciente cri­sis ecoló­gi­ca y social. Estas solu­ciones sola­mente man­tie­nen los bene­fi­cios econó­mi­cos de los inver­sio­nis­tas y el esti­lo de vida insos­te­nible de la civi­li­za­ción indus­trial [su mer­ca­do], pero no repre­sen­tan una real solu­ción para la natu­ra­le­za y para su rege­ne­ra­ción, ni para los seres que la habi­tan.

Inves­ti­ga­ción ; San­tia­go Per­ales Meraz


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