« Leo­nar­do DiCa­prio se convierte en la cara del movi­mien­to anti-carne ».

– Beef Maga­zine

« M. DiCa­prio es una voz creíble en el seno del movi­mien­to medioam­bien­ta­lis­ta y dis­pone de medios consi­de­rables para hacer que este men­saje sea escu­cha­do. Estoy conten­to que haya ele­gi­do poner su voz al ser­vi­cio de los esfuer­zos de la ONU para abo­gar en favor de medi­das urgentes de lucha contra el cam­bio cli­ma­ti­co »

– Ban Ki-moon, secre­ta­rio gene­ral de la ONU

En una reciente tri­bu­na publi­ca­da en el sitio del « The Guar­dian » el 20 de Diciembre del 2016, George Mon­biot, medioam­bien­ta­lis­ta britá­ni­co, emite una crí­ti­ca de la « cultu­ra de la cele­bri­dad », comen­zan­do por la siguiente consta­ta­ción :

Aho­ra cuan­do una estrel­la de la Tele-rea­li­dad se apres­ta a conver­tirse en pre­si­dente de los Esta­dos Uni­dos, quizá es tiem­po de ponerse de acuer­do sobre el hecho que la cultu­ra de la cele­bri­dad no es una diver­sión sin conse­cuen­cias  – ¿que pudie­ra de hecho tra­tarse de un com­po­nente esen­cial de los sis­te­mas que gobier­nan nues­tras vidas ?

El acon­te­ci­mien­to de la cultu­ra de la cele­bri­dad no sur­gió de la nada. Fue pre­pa­ra­do desde hace mucho tiem­po por los publi­ci­ta­rios, los mer­ca­do­téc­ni­cos y los medios de comu­ni­ca­ción. Y tiene una fun­ción pre­ci­sa. Mien­tras que las cor­po­ra­ciones se vuel­ven más dis­tantes e imper­so­nales, más depen­den de las caras de otras per­so­nas para esta­ble­cer una conexión con sus clientes.

Cor­po­ra­ción signi­fi­ca cuer­po ; capi­tal signi­fi­ca cabe­za. Pero resul­ta difí­cil para la gente ape­garse a una fran­qui­cia homo­ge­nei­za­da pro­pie­dad de un fon­do de inver­sión espe­cu­la­ti­vo cuya iden­ti­dad cor­po­ra­ti­va es una caja de archi­vos en Panamá City. Por lo tan­to la maqui­na nece­si­ta de una mas­ca­ra. Esta debe por­tar el ros­tro de alguien que vemos tan­to como vemos a nues­tros veci­nos. Es inú­til pre­gun­tar sobre lo que hace Kim Kar­da­shian para ganarse su vida : su papel es el de exis­tir en nues­tras mentes. Jugan­do al veci­no vir­tual, ella induce un meca­nis­mo de reco­no­ci­mien­to que bene­fi­cia al mono­li­to que se esconde detrás de ella esta sema­na. […]

George continúa en segui­da citan­do ejem­plos de cele­bri­dades uti­li­za­das para ven­der pro­duc­tos y des­cribe la impor­tan­cia cre­ciente de este fenó­me­no de inge­niería social :

Mien­tras más anó­di­no y homo­ge­nei­za­do es el pro­duc­to, más dis­tin­ti­va debe ser la mas­ca­ra que este debe por­tar. Es por eso que Iggy Pop fue uti­li­za­do para pro­mo­ver segu­ros de automó­viles y Beni­cio del Toro para ven­der Hei­ne­ken. El rol de esa gente es el de suge­rir que, detrás del logo­ti­po de la mar­ca, hay algo más exci­tante que unos muebles de ofi­ci­na y hojas de cal­cu­lo. Ellos trans­fie­ren su mor­da­ci­dad a la com­pañía que repre­sen­tan. Tan pron­to como toman el cheque que com­pra sus iden­ti­dades, se convier­ten en algo tan insi­gni­fi­cante y fabri­ca­do como el pro­duc­to que pro­mue­ven.

Las cele­bri­dades que vemos con más fre­cuen­cia son los pro­duc­tos más lucra­ti­vos, exhi­bi­dos a tra­vés de medios de comu­ni­ca­ción cóm­plices por una indus­tria del mar­ke­ting cuyo poder e influen­cia nadie bus­ca veri­fi­car. Esta es la razón por la cual hoy los actores y mode­los reci­ben una aten­ción des­me­su­ra­da, cap­tu­ran­do la mayor parte del espa­cio otro­ra ocu­pa­do por per­so­nas con ideas pro­pias : sus com­pe­ten­cias solo consis­ten en cana­li­zar las visiones e inter­eses de otros indi­vi­duos.

Una bús­que­da en el seno de un ban­co de datos empren­di­do por el antropó­lo­go Grant McCra­cken reve­la que en los Esta­dos Uni­dos, entre 1900 y 1910, los actores recibían 17% de la aten­ción cultu­ral acor­da­da a las cele­bri­dades : un poco menos que a los físi­cos, quí­mi­cos y bió­lo­gos, com­bi­na­dos. Los direc­tores cine­ma­to­grá­fi­cos recibían 6% y los escri­tores 11%. Entre 1900 y 1950, los actores tenían 24% de la cober­tu­ra mediá­ti­ca, y los escri­tores el 9%. En el 2010, los actores conta­bi­li­za­ban el 37% (más de 4 veces la aten­ción que recibían los exper­tos en cien­cias natu­rales), mien­tras que la pro­por­ción des­ti­na­da a los direc­tores y escri­tores solo repre­sen­ta­ba el 3%.

No es nece­sa­rio leer o ver muchas entre­vis­tas para darse cuen­ta que las prin­ci­pales cua­li­dades que hoy se bus­can en una cele­bri­dad son : insi­pi­dez, vacui­dad y bel­le­za físi­ca. Estas pue­den ser uti­li­za­das como una pan­tal­la en blan­co sobre las que cual­quier cosa puede ser proyec­ta­da. Con algu­nas raras excep­ciones, aquel­los que tie­nen lo menos que decir se les concede el mayor nume­ro de pla­ta­for­mas para expre­sar­lo.[…]

Final­mente, Geroge des­cribe el otro impac­to y papel mayor de la « cultu­ra de la cele­bri­dad » :

Las cele­bri­dades tie­nen otro rol mayor : el de ser armas de dis­trac­ción masi­vas. Las encues­tas que ante­rior­mente men­cio­né reve­lan que la gente que está más inter­esa­das en la cele­bri­dad son los que manos se invo­lu­cran en polí­ti­ca, los menos sus­cep­tibles de mani­fes­tar y votar. Esto contra­dice amplia­mente la afir­ma­ción auto­jus­ti­fi­ca­ti­va tras­mi­ti­da con fre­cuen­cia por los medios de comu­ni­ca­ción según la cual las cele­bri­dades nos conec­tan con la vida publi­ca. […]

Y concluye que :

Las cele­bri­dades quizá pue­blan nues­tras vidas, pero no son nues­tros ami­gos. Inde­pen­dien­te­mente de las inten­ciones de aquel­los a quienes ellas sir­ven, las cele­bri­dades son las lugar­te­nientes de la explo­ta­ción. Vol­teé­mo­nos hacia nues­tros ver­da­de­ros veci­nos y demosles la espal­da a quienes se hacen pasar insi­dio­sa­mente por ellos.

Actual­mente el papel de la « cultu­ra de la cele­bri­dad » en la inge­niería social es efec­ti­va­mente pre­pon­de­rante. De la fun­da­ción Bill & Melin­da Gates a la fun­da­ción Leo­nar­do DiCa­prio, pasan­do por las fun­da­ciones Rocke­fel­ler, Ford, Buf­fett, y por la fun­da­ción Jolie-Pitt (Ange­li­na Jolie y Brad Pitt), son innu­me­rables las per­so­na­li­dades que han esta­ble­ci­do orga­ni­za­ciones cari­ta­ti­vas. Pero detrás de la mas­ca­ra filan­tró­pi­ca se escon­den las rea­li­dades cor­po­ra­ti­vis­tas des­cri­tas por George Mon­biot.

Además de los ejem­plos que cita George, recor­de­mos que la fun­da­ción Bill & Melin­da Gates jue­ga un rol de res­pon­sable en la toma de deci­siones polí­ti­cas en varios países de Áfri­ca y Asia, donde  pro­mueve la cultu­ra de OGM, influen­cia el desar­rol­lo de la edu­ca­ción (como en Fran­cia, con la edu­ca­ción numé­ri­ca y el par­te­na­ria­do entre Micro­soft y el minis­tro de la edu­ca­ción nacio­nal, o en los Esta­dos Uni­dos, donde la fun­da­ción Gates y otras 11 fun­da­ciones mayores, finan­cia­ron por un total de 500 mil­lones de dolares al sec­tor de la inno­va­ción en la edu­ca­ción en el 2010) y del sec­tor salud.

Entre las nume­ro­sas fun­da­ciones de la fami­lia Rocke­fel­ler, la Rocke­fel­ler Bro­thers Fund finan­cia igual­mente tan­to a la ONG medioam­bien­ta­lis­ta inter­na­cio­nal 350.org como a la orga­ni­za­ción polí­ti­ca « The Syria Cam­pai­gn » impli­ca­da en el conflic­to que devas­ta actual­mente a Siria, sien­do esta miem­bro de la opo­si­ción a Bachar el-Assad, y como apoyo, o sea de los « rebeldes mode­ra­dos » que son Al-Qai­da y sus diver­sos bra­zos.

La ONG Avaaz, muy a la moda hoy en la web, fue finan­cia­da por George Soros, un mul­ti­mil­lo­na­rio esta­dou­ni­dense, espe­cu­la­dor sin par, que invierte en todo lo que pue­da gene­rarle dine­ro, favo­ri­zan­do de este modo, el buen fun­cio­na­mien­to del sis­te­ma econó­mi­co mun­dial y la des­truc­ción del pla­ne­ta que ello engen­dra automá­ti­ca­mente. Y no obs­tante Avaaz inten­ta actual­mente pre­ten­der ser « inde­pen­diente », lo que cor­res­ponde a una bur­da pero útil men­ti­ra para su proyec­to polí­ti­co el cual debe pasar como desin­te­re­sa­do.

La auto­ra y acti­vis­ta hindú Arund­ha­ti Roy consa­gra una bue­na parte de su obra a la cri­ti­ca de las fun­da­ciones fila­tró­pi­cas y ONG. En ese sen­ti­do, hemos tra­du­ci­do un  extrac­to de su ulti­mo libro (en frances).

Antes de cen­trar nues­tra aten­ción en el caso de Leo­nar­do DiCa­prio, filán­tro­po ultra-media­ti­za­do y nue­va mas­co­ta pla­ne­ta­ria de los diver­sos domi­nios que pro­mue­ven el cam­bio mediante el consu­mo — debi­do a que pro­mueve la reduc­ción en la inges­ta de carne y todos los demás aspec­tos del « desar­rol­lo sus­ten­table » (nue­va ape­la­ción para « el desar­rol­lo » a secas), como el apoyo a las energías « reno­vables » (otra nue­va ape­la­ción para las « ilu­siones verdes ») —, un recor­da­to­rio histó­ri­co y contex­tual impor­tante com­pues­to de extrac­tos obte­ni­dos del libro « Capi­ta­lisme and conser­va­tion » (Dan Bro­cking­ton, 2011) :

Cover art

La rela­ción estre­cha entre capi­ta­lis­mo y la conser­va­ción no tiene nada de nue­vo. La conser­va­ción neo­li­be­ral no es más que la últi­ma fase de una lar­ga y fruc­tuo­sa rela­ción entre el capi­ta­lis­mo y la conser­va­ción. Las élites ricas hacen la pro­mo­ción de la conser­va­ción de tal o tal espe­cie en par­ti­cu­lar por su pro­pio pla­cer y dis­frute desde mucho antes del adve­ni­mien­to del capi­ta­lis­mo ; las élites capi­ta­lis­tas sim­ple­mente han adop­ta­do esas mis­mas prer­ro­ga­ti­vas. Los inter­eses capi­ta­lis­tas han apoya­do amplia­mente la crea­ción de los pri­me­ros parques nacio­nales en Amé­ri­ca del Norte, así como la crea­ción de las pri­me­ra ONG de conser­va­ción de la natu­ra­le­za. De hecho, lo que es extra­or­di­na­rio con res­pec­to a las ONG medioam­bien­ta­lis­tas de los años 1960 y 1970, es que hayan toma­do un giro anti­ca­pi­ta­lis­ta. El espí­ri­tu de Edward Abbey y de su gru­po que sir­vió como llave de ajuste es la excep­ción, no lo regla. […]

Uno de los temas cen­trales de esta colec­ción es que la conser­va­ción ha resul­ta­do ser cru­cial para el cre­ci­mien­to del capi­ta­lis­mo y su repro­duc­ción.[…] Como obser­va­ron Igoe y sus cole­gas (en este volu­men), mien­tras que los eco­lo­gis­tas mar­xis­tas pre­decían obstá­cu­los medioam­bien­tales que ame­na­zarían la pros­pe­ri­dad del capi­ta­lis­mo, estos mis­mos obstá­cu­los son el obje­to de nue­vas for­mas de acu­mu­la­ción. El consu­mis­mo pros­pe­ra gra­cias a la esca­sez, la ansie­dad y el mie­do (que crean la deman­da), de este modo, tal vez el auge del capi­ta­lis­mo de la conser­va­ción, que uti­li­za esos mis­mos medios, no debería ser una sor­pre­sa. […]

La denun­cia de este pro­ble­ma es una de las prin­ci­pales rea­li­za­ciones del ensayo de Igoe y de sus cole­gas. A par­tir de Sklair y otros, ellos expo­nen la exis­ten­cia de inter­eses de « conser­va­ción mains­tream [domi­nante] » hegemó­ni­cos, com­pues­tos de una alian­za de inter­eses de ONG, cor­po­ra­ciones, filán­tro­pos u orga­ni­za­ciones filan­tró­pi­cas. La « conser­va­ción mains­tream » pro­pone solu­ciones a los pro­ble­mas medioam­bien­tales que depen­den de un consu­mo y de una pro­duc­ción de mer­cancías en aumen­to, par­ti­cu­lar­mente de ser­vi­cios aco­sis­té­mi­cos recien­te­mente mer­can­ti­li­za­dos. Estos concep­tos son pro­pa­ga­dos por medio de una colec­ción de pro­duc­ciones mediá­ti­cas y de publi­ci­dades espec­ta­cu­lares que se refuer­zan mutua­mente, y a tra­vés de Inter­net. La poten­cia de estas pro­duc­ciones no depende de su for­ta­le­za,  de su lógi­ca o de su rigor, sino más bien del hecho que estas son pre­sen­ta­das y consu­mi­das en el seno de las socie­dades domi­na­das por el espectá­cu­lo. O sea, de las socie­dades donde la repre­sen­ta­ción, la conexión a los lugares, a la gente y a las cau­sas son, desde hace mucho tiem­po, arbi­tra­das por la media­ción de imá­genes-mer­cancías. Mediante su consu­mo, las per­so­nas tie­nen « la ilu­sión román­ti­ca de que están sal­van­do el mun­do de for­ma aven­tu­re­ra », mien­tras que los dele­té­reos impac­tos de este consu­mis­mo, y del esti­lo de vida que requiere, son cui­da­do­sa­mente ocul­ta­dos.

Atrayen­do la aten­ción de los consu­mi­dores hacia los lugares exó­ti­cos, las pro­duc­ciones espec­ta­cu­lares disi­mu­lan las conexiones inme­dia­tas y com­ple­jas entre la vida coti­dia­na de la gente y los pro­ble­mas medioam­bien­tales, sugi­rien­do al mis­mo tiem­po que las solu­ciones a tales pro­ble­mas depen­den, para comen­zar, del consu­mo de la clase de pro­duc­tos que los gene­ra­ron (pág. 504).

[…] Igoe hace hin­ca­pié en que el consu­mo éti­co depende del flu­jo de imá­genes de las que pen­sa­mos que encar­nan la éti­ca. Y sin embar­go, su vali­dez y su poten­cial de divul­ga­ción requie­ren de un cier­to nivel de igno­ran­cia y de pre­jui­cios por parte de los consu­mi­dores a quienes se diri­gen. El consu­mo éti­co fre­cuen­te­mente igno­ra los contex­tos medioam­bien­tales y sociales más vas­tos en el seno de los que ope­ra. Este fun­da su pre­ten­sión éti­ca sobre la ocul­ta­ción de diver­sos aspec­tos de la pro­duc­ción y del consu­mo de sus mer­cancías. […] Existe, no obs­tante, otro efec­to más insi­dio­so que Car­rier des­ta­ca. El consu­mo éti­co se basa en una creen­cia subya­cente, refor­za­da en cada com­pra, según la cual « las opciones de consu­mo per­so­nal son un medio apro­pia­do y efi­caz para cor­re­gir los per­jui­cios gene­ra­dos por el sis­te­ma de pro­duc­ción capi­ta­lis­ta ».

[…] Los conser­va­cio­nis­tas de pri­mer pla­no, los diri­gentes cor­po­ta­ti­vis­tas y las cele­bri­dades, difun­den este men­saje al gran publi­co : el capi­ta­lis­mo es la clave de nues­tro futu­ro ecoló­gi­co, y el desar­rol­lo sus­ten­table nos ayu­dará a poner un alto a la cri­sis finan­cie­ra actual.

[…] En octubre del 2009, el Wild­life Conser­va­tion Net­work (Red de Conser­va­ción de la Vida Sil­vestre, en español) orga­nizó su expo­si­ción anual, la « Wild­life Conser­va­tion Expo » en San Fran­cis­co. Cali­fi­ca­da de « pri­mer even­to de conser­va­ción de la fau­na sil­vestre en la bahía de San Fran­cis­co », la pri­ma­to­lo­ga Jane Goo­dall fue la ora­do­ra prin­ci­pal. Los visi­tantes tenían una opor­tu­ni­dad para poder apren­der más a cer­ca del tra­ba­jo de conser­va­ción local e inter­na­cio­nal. Al día siguiente, una fies­ta de jardín, donde habían feli­nos pre­sentes, con bufete, ven­ta de obje­tos de arte, y otras diver­siones que ofrecían la opor­tu­ni­dad de encon­trarse con grandes conser­va­cio­nis­tas de for­ma más exhaus­ti­va, ya que la entra­da cos­ta­ba 1000$ por per­so­na. Los even­tos ante­riores (en el 2006) consistían en cenas de cele­bra­ción durante los cuales los invi­ta­dos podían, por un billete indi­vi­dual de entre 1500$ y 10.000$ por mesa de ocho per­so­nas, vol­verse « patro­ci­na­dores mun­diales » bene­fi­cian­do del pri­vi­le­gio de encon­trar algu­nos de los conser­va­cio­nis­tas cuyo tra­ba­jo era celebre, durante una recep­ción VIP pre­via a la cena.

El Wild­life Conser­va­tion Net­work está bien inte­gra­do. Su conse­jo admi­nis­tra­ti­vo y sus ase­sores son ricos filán­tro­pos que han hecho for­tu­na en las indus­trias de la alta-tec­no­logía (high-tech) o de los pro­gra­mas informá­ti­cos de la Bahía de San Fran­cis­co. Estos indi­vi­duos, cali­fi­ca­dos de « empre­sa­rios de la conser­va­ción » o de « héroes de la conser­va­ción », tien­den a poseer su pro­pia orga­ni­za­ción cari­ta­ti­va que entonces es apoya­da por el Wild­life Conser­va­tion Net­work. La carac­terís­ti­ca del Wild­life Conser­va­tion Net­work, con res­pec­to al publi­co y las cau­sas rete­ni­das por igual, es que ofrece una opor­tu­ni­dad de encon­trar per­so­nal­mente a conser­va­cio­nis­tas impor­tantes durante las reu­niones exclu­si­vas para la colec­ta de fon­dos. Todos los sitios patro­ci­na­dos para el tra­ba­jo de conser­va­ción están situa­dos en el extra­n­je­ro, en lugares exó­ti­cos, en Amé­ri­ca del Sur, Áfri­ca y Asia. Adi­cio­nal­mente, cla­ro, del shop­ping, de la diver­sión y de la varie­dad mostra­da que vuelve tan atrac­ti­vo el rescate de la natu­ra­le­za, el Wild­life Conser­va­tion Net­work per­mite a sus miem­bros de conec­tarse con y apoyar, a lugares leja­nos por medio de la per­so­na­li­dad del conser­va­cio­nis­ta celebre.

Leo­nar­do DiCa­prio es un buen ejem­plo de esos ricos filtán­tro­pos aso­cia­dos al Wild­life Conser­va­tion Net­work, al cual el envía regu­lar­mente dine­ro a tra­vés de su fun­da­ción que de esta for­ma apoya a dife­rentes proyec­tos de conser­va­ción capi­ta­lis­ta. Un ejem­plo entre muchos : Leo­nar­do DiCa­prio finan­cia el Maa­sai Wil­der­ness Conser­va­tion Trust (MWCT),una orga­ni­za­ción cuyo obje­ti­vo es la pro­tec­ción de los magní­fi­cos ani­males que pue­blan (todavía) las tier­ras de los últi­mos Maa­sai (o Masáis), pero no por los mis­mos Maa­sai, aunque la inver­sa sea pro­cla­ma­da. Esta orga­ni­za­ción apun­ta, por otro lado, la impar­ti­ción de una edu­ca­ción cada vez más occi­den­tal (el obje­ti­vo es una incor­po­ra­ción en el seno de la socie­dad indus­trial) a los jóvenes Maa­sai. Se puede leer en su sitio que : « El MWCT, en aso­cia­ción con el minis­te­rio de edu­ca­ción , se pro­pone mejo­rar las tasas de matri­cu­la­ción, fide­li­za­ción, desem­peño y de tran­si­ción, así como de ase­gu­rar la conti­nui­dad de cier­tos aspec­tos de la cultu­ra Maa­sai al mimo tiem­po que infun­dien­do una concien­cia de la nece­si­dad de la conser­va­ción medioam­bien­tal ». Los pro­ble­mas con los locales son fre­cuentes, algu­nos Maa­sai estan de hecho en conflic­to con los orga­nis­mos de conser­va­ción, ya que afir­man ser ellos los mejor situa­dos para pre­ser­var la fau­na sal­vaje. El pater­na­lis­mo de las orga­ni­za­ciones de conser­va­ción finan­cia­dos por ricos filántro­pos capi­ta­lis­tas que hicie­ron for­tu­na gra­cias a la socie­dad que está pre­ci­pi­tan­do a los ani­males sal­vajes que tra­ta de sal­var hacia la extin­ción, es un estu­pe­fa­ciente. El carác­ter esqui­zo­fre­ni­co e insus­ten­table de las prac­ti­cas esta­ble­ci­das por esos « filántro­pos », que por un lado finan­cian la des­truc­ción del mun­do y por el otro se preo­cu­pan de pre­ser­var a los ani­males que estas ponen en peli­gro, es patoló­gi­co.

La conser­va­ción en Áfri­ca y en otros lugares, como lo des­ta­can los autores del libro « Capi­ta­lisme and conser­va­tion », Dan Bro­cking­ton y Rosa­leen Duf­fy, se ha efec­ti­va­mente desar­rol­la­do como pro­duc­to direc­to del capi­ta­lis­mo y hoy, del neo­li­be­ra­lis­mo. Un siglo de esta de clase de conser­va­ción, finan­cia­da por el gran capi­tal, que finan­cia para­le­la­mente el desar­rol­lo indus­trial del mun­do, a dies­tra y sinies­tra, ha pro­du­ci­do los resul­ta­dos que cono­ce­mos, con las jira­fas de aho­ra en ade­lante ame­na­za­das de extin­ción, como los ele­fantes y los leo­par­dos (y muchos otros).

Aparte de estos pro­gra­mas de edu­ca­ción y de conser­va­ción, el MWCT tam­bién pre­sen­ta un pro­gra­ma de eco­tu­ris­mo que consiste en un ecolodge (« eco-refu­gio ») de lujo,donde los utra-ricos pue­den venir y dis­fru­tar de los últi­mos ani­males sal­vajes del mun­do. Encon­tra­mos aquí la noción de « Last Chance Tou­rism » (« Turis­mo de la últi­ma opor­tu­ni­dad »), que sirve para des­cri­bir un tipo de turis­mo donde la rare­za de cier­tas espe­cies, de cier­tos eco­sis­te­mas o de cier­tos pai­sajes ampli­fi­ca su atrac­ti­vi­dad.

Vaca­ciones para ultra-ricos, en un lugar que ellos, sobre­to­do, tam­bién pre­ser­van (¿par­ti­cu­lar­mente ? ¿exclu­si­va­mente?) para su deleite. Este es un alo­jo de eco­tu­ris­mo de lujo de « Cam­pi ya Kan­zi », inicia­ti­va del MWCT. ¡Los emplea­dos de este hotel 5 estrel­las repre­sen­tan el 95% de los Maa­sai !

Como la mayoría de los « filántro­pos » utra-ricos, cuan­do Leo­nar­do DiCa­prio se dirige a las mul­ti­tudes y les habla de eco­logía, es para miti­gar la ame­na­za del calen­ta­mien­to glo­bal y por lo tan­to impul­sar el desar­rol­lo de la indus­tria de las energías dichas « reno­vables » y otras medi­das del desar­rol­lo « sus­ten­table ». No se hace hin­ca­pié en ningún otro pro­ble­ma ecoló­gi­co, entre la miria­da de pro­ble­mas que engen­dra la civi­li­za­ción indus­trial (defo­res­ta­ción, cre­ci­mien­to urba­no incon­tro­la­do, agri­cul­tu­ra, etc.) y de los cuales algu­nos son mucho más urgentes y fun­da­men­tales que el calen­ta­mien­to glo­bal (que no es más que el efec­to secun­da­rio de un esti­lo de vida ya enor­me­mente noci­vo) ; y nin­gu­na medi­da anti-capi­ta­lis­ta o anti-desar­rol­lis­ta es contem­pla­da ni consi­de­ra­da como posi­bi­li­dad. Reflexio­ne­mos sobre ello. Ellos, que son los más pri­vi­le­gia­dos, no van a fomen­tar medi­das cuyos efec­tos condu­je­ran a hacerles per­der tales pri­vi­le­gios, o los de la gente de su clase.

El calen­ta­mien­to climá­ti­co dis­ta mucho de ser la pri­me­ra ame­na­za para las espe­cies vivientes.

En su últi­mo filme de pro­pa­gan­da « sus­ten­table », inti­tu­la­do « Antes que sea Tarde » (para leer nues­tra cri­ti­ca (en fran­cés, sobre este haz clic aquí), se deshi­zo total­mente de la idea de que fuese posible inten­tar que al menos los esta­dou­ni­denses renun­cien a su confort e impulsó de igual mane­ra a todos los habi­tantes del mun­do a alcan­zar el nivel de confort y de consu­mo del euro­peo pro­me­dio (o del esta­dou­ni­dense pro­me­dio). Al mis­mo tiem­po que desar­rol­lan­do las energías « lim­pias », desde lue­go, entre otras medi­das de dis­trac­ción. Se tra­ta de la for­mu­la per­fec­ta para ter­mi­nar de des­re­gu­lar total­mente el cli­ma, de pre­ci­pi­tar un nume­ro incal­cu­lable de espe­cies hacia la extin­ción, de ter­mi­nar de conta­mi­nar, degra­dar y sobre-explo­tar has­ta el pun­to de irre­ver­si­bi­li­dad (a menos que ya haya sido que­bran­ta­do). En menos de 70 años de indus­tria­lis­mo, el mun­do desar­rol­la­do o en vías de desar­rol­lo, logró des­truir cer­ca del 60% de los ver­te­bra­dos, vol­vió el aire can­cerí­ge­no y conta­minó con sus pro­duc­tos tóxi­cos a todos los cur­sos de agua del pla­ne­ta (entre otros logros ecoló­gi­cos). El esti­lo de vida confor­table y alta­mente tec­noló­gi­co del euro­peo (o el esta­dou­ni­dense) pro­me­dio es fla­grante y amplia­mente insus­ten­table para el pla­ne­ta, inci­tar al mun­do ente­ro a adop­tar­lo, es una for­ma de sui­ci­dio.

Recor­de­mos aquí lo que muy pocos pare­cen com­pren­der : todas las pro­duc­ciones de energías dichas « lim­pias » (« reno­vables » o « verdes »), todas las pro­duc­ciones de energías pro­ve­nientes del sec­tor nuclear o de los com­bus­tibles fósiles, todas las pro­duc­ciones de obje­tos elec­tró­ni­cos, plás­ti­cos, metá­li­cos, meta­lo­plas­ti­cos, toda « la pro­duc­ción masi­va de obje­tos inú­tiles que deben ser rem­pla­za­dos lo mas rápi­do posible para echar a andar a la maqui­na, los cuales incluyen a los tele­vi­sores plas­ma, los scoo­ters eléc­tri­cos, las com­pu­ta­do­ras últi­ma gene­ra­ción, los automó­viles cli­ma­ti­za­dos con equi­po elec­tró­ni­co de abor­do que per­mite mas­tur­barse sin pau­sa, las vaca­ciones en la mon­taña y en Bali, el avión para ir a ori­nar sobre el atlán­ti­co, los mega-auri­cu­lares para des­tro­zarse las ore­jas, la sabro­sa comi­da indus­trial, etc. » (Nico­li­no), depen­den de infrae­struc­tu­ra indus­trial (calles, auto­pis­tas, edi­fi­cios, redes fer­ro­via­rias, etc.), las prac­ti­cas extrac­ti­vis­tas (indus­tria mine­ra) y de explo­ta­ción de recur­sos, son anti-ecoló­gi­cas.

De esta for­ma, además de no ser ecoló­gi­ca, la indus­tria de las energías reno­vables sirve para ali­men­tar en elec­tri­ci­dad a una eco­nomía indus­trial, esta mis­ma ente­ra­mente per­ju­di­cial.

La indus­tria de paneles solares requiere de múl­tiples mate­riales los cuales fue­ron enu­me­ra­dos en abril del 2016 por el sitio « Resource Inves­tor », de los cuales, entre otros : el arsé­ni­co (semi-conduc­tor), el alu­mi­nio, el boro (semi-conduc­tor), el cad­mio (uti­li­za­do en algu­nos tipos de cel­das foto­vol­tai­cas), el cobre (cablea­do y algu­nos tipos de cel­das foto­vol­tai­cas), el galio, el indio (uti­li­za­do en las cel­das foto­vol­tai­cas), el hier­ro (ace­ro), el molib­de­no (cel­das foto­vol­tai­cas), el fós­fo­ro, el sele­nio, el sili­cio, la pla­ta, el telu­rio, y el tita­nio. La mina que se mues­tra en la ima­gen ante­rior (entre otras) pro­duce cad­mio y pla­ta. Poco impor­ta el tipo de panel solar que usted ima­gine, ten­drá que hacer uso de metales y otros recur­sos en can­ti­dades indus­triales. Y es esto mis­mo lo que garan­ti­za el carác­ter anti-ecoló­gi­co de la indus­tria de las energías reno­vables así como de todas las indus­trias.

La cultu­ra de la cele­bri­dad, que encar­na a la socie­dad del espectá­cu­lo en su aspec­to más gro­tes­co, sirve solo para some­ter a las pobla­ciones a las volun­tades de las cor­po­ra­ciones y de los aristó­cra­tas de nues­tro tiem­po, para pre­pa­rar el ter­re­no para todo aquel­lo que cuen­tan empren­der y simultá­nea­mente dar engaño­sa­mente la impre­sión que los pro­ble­mas urgentes que cono­ce­mos serán resuel­tos. Igual­mente cabe des­ta­car que la cultu­ra de la cele­bri­dad es a su vez un atri­bu­to de las cultu­ras aristó­cra­tas de otras épo­ca. En un artí­cu­lo inti­tu­la­do « Célé­bri­té, gloire, renom­mée : Intro­duc­tion à l’étude his­to­rique du fait ‘d’être connu de ceux que l’on ne connaît pas’» (« Cele­bri­dad, glo­ria, renombre : Intro­duc­ción al estu­dio histó­ri­co del hecho de ‘ser cono­ci­do por aquel­los a quienes no cono­ce­mos‘ »), Myriam Juan et Nico­las Picard escri­ben :

Lla­me­mos­la cele­bri­dad, glo­ria o renombre, al feno­me­no que consiste, según la pala­bra del mora­lis­ta Nico­las de Cham­fort, en « ser cono­ci­do por aquel­los que no cono­ce­mos » se remite a una rea­li­dad que ha atra­ve­sa­do los siglos bajo dife­rentes for­mas. Sin embar­go a pri­me­ra vis­ta, el per­io­do actual parece carac­te­ri­zarse por una infla­ción del inter­és por­ta­do, tan­to a las per­so­nas célebres como al fenó­me­no mis­mo de la cele­bri­dad. El cam­bio sería, a la vez, de orden cuan­ti­ta­ti­vo y cua­li­ta­ti­vo, con la mul­ti­pli­ca­ción de figu­ras cuya noto­rie­dad parece pro­ve­nir mayor­mente de su pre­sen­cia en los medios de comu­ni­ca­ción que de su acti­vi­dad pro­pia. Más inme­dia­ta pero tam­bién más efí­me­ra, la cele­bri­dad es una ver­da­de­ra obse­sión de nues­tros contem­porá­neos. […] Bajo cier­tos aspec­tos, esta dis­trac­ción se ase­me­ja a los fenó­me­nos reli­gio­sos : cria­tu­ras excep­cio­nales que evo­lu­cio­nan por enci­ma de la masa y envuel­tas de un conjun­to de repre­sen­ta­ciones, las per­so­nas celebres son pare­ci­das a las divi­ni­dades.

Eli­tis­ta y exte­nuante, se tra­ta de una for­ma de inge­niería social, al igual que la edu­ca­ción nacio­nal obli­ga­to­ria y la pro­pa­gan­da mediá­ti­ca. Como estas, la cultu­ra de la cele­bri­dad es un per­jui­cio del cual tene­mos que desha­cer­nos.

Colectivo Le Partage

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